Jueves 22 de octubre del 2026
“Aunque mis ojos no te puedan ver, te puedo sentir” (estrofa de canción)
MI REFLEXION:
Hay canciones que llegan al alma y tienen el poder de levantarnos el ánimo en los momentos difíciles, porque sus letras nos recuerdan verdades que, en medio de las preocupaciones, a veces olvidamos.
Alabar a Jesús en medio de una prueba, cuando las cosas no salen como esperamos o cuando el corazón está cargado de preocupaciones, es una manera de recordarnos que no estamos solos. Su presencia nos llena de paz, fortalece nuestra esperanza y nos ayuda a seguir adelante, aun cuando no comprendemos lo que estamos viviendo. En este camino de fe he aprendido que no necesito tenerlo todo resuelto para alabar, ni esperar a que desaparezcan mis dificultades para darle gracias y sentirme agradecida. También puedo alabar en medio de las lágrimas, de las dudas y de las batallas que llevo en silencio. Y es precisamente allí donde, muchas veces, he sentido su presencia y su gloria de una manera especial. Porque la fe no consiste solamente en creer cuando vemos, sino también en confiar cuando no vemos.
Aunque mis ojos no puedan verte, Jesús, mi corazón puede sentirte. Y aunque a veces no comprenda tus caminos, me basta saber que puedo buscarte, hablarte y descansar en tu amor. A ti que me lees, te digo….Hoy quiero recordarte que no estás sol@. Quizás tus ojos no vean una respuesta, pero no dejes de orar, de confiar y de alabar. Hay presencias que no se ven con los ojos, pero se sienten profundamente en el alma. Alaba aunque no tengas fuerzas, y confia.