LAS MÁSCARAS NO OCULTAN LA VERDAD

Viernes

16 de octubre del 2026

«Cuidado con la levadura de los fariseos, o sea, con su hipocresía. Nada hay cubierto que no llegue a descubrirse, nada hay escondido que no llegue a saberse.  (Lucas 12:1-2)

MI REFLEXION:

En el evangelio de hoy, Jesús nos advierte sobre la hipocresía, esa costumbre de aparentar lo que no somos realmente, para ganarnos la confianza de los demás, mientras ocultamos detrás de una máscara nuestras verdaderas intenciones.   Te pregunto:  Cuántas veces encontramos personas que hablan de valores, de fe y de buenas intenciones, que dicen ser tus amigos, sin embargo, sus acciones contradicen sus palabras?  Mienten, encubren sus errores y pretenden sostener una imagen de rectitud que no se corresponde con su realidad. Son unos reales hipocritas, fariseos.

Pero la verdad no necesita anunciarse: tarde o temprano, las acciones hablan por nosotros. Podemos engañar a las personas durante un tiempo, pero no podemos ocultarle a Dios lo que hay en nuestro corazón.  Hoy, el Evangelio nos invita a mirar más allá de las apariencias, pero también a examinarnos a nosotros mismos. Porque es fácil reconocer la hipocresía ajena y difícil reconocer las máscaras que nosotros mismos podemos llevar y estar engañando a los demas.

No se trata de aparentar ser buenos, sino de esforzarnos por serlo de verdad.  Que nuestras palabras reflejen lo que pensamos, que nuestras acciones confirmen lo que decimos y que nuestra fe se manifieste en la forma en que vivimos.  Al final, no será la imagen que construimos ante los demás la que hablará por nosotros, sino la verdad de lo que somos.

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