Lunes 12 de octubre del 2026
«Encomienda al Señor tus preocupaciones, que él te sostendrá». (Salmo 55, 23)
MI REFLEXION:
Hay momentos en la vida en los que necesitamos dejar de intentar controlarlo todo y aprender a confiar más en Dios, abandonarnos en El. Abandonarse en el Señor no es rendirse, dejar de luchar ni cruzarse de brazos. Es hacer nuestra parte con amor y responsabilidad, y entregarle a Él aquello que escapa de nuestras manos. Es aprender a caminar sin tener todas las respuestas, a descansar sin saber cómo se resolverán las cosas y a mantener la fe, incluso cuando el camino no sea el que habíamos imaginado.
¿Cuántas veces quebrantamos nuestra paz sufriendo por lo que podría pasar, buscando explicaciones o intentando controlar situaciones que no dependen de nosotros? Confiar en Dios también es soltar, respirar y permitirnos vivir el presente sin cargar con el peso de un futuro que todavía no ha llegado. Hoy, entrégale tus preocupaciones, tus miedos, tus lágrimas y aquello que tu corazón no sabe cómo resolver. Haz lo que te corresponde y confía. No necesitas entenderlo todo para creer, ni tenerlo todo resuelto para estar en paz.
Abandonarse en el Señor es decirle: Padre, no sé cómo, no sé cuándo ni de qué manera, pero confío en ti. Dame fuerzas para hacer mi parte, sabiduría para aceptar lo que no puedo cambiar y serenidad para descansar en tu amor. Porque cuando aprendemos a confiar de verdad, comprendemos que la paz no siempre llega cuando nuestros problemas desaparecen, sino cuando dejamos de enfrentarlos creyendo que estamos solos. Nuestro papel ahora mismo es soltar, dejar que Dios obre y saber que todo en la vida obra para bien, todo es perfecto, conforme a su voluntad.