Jueves 1 de octubre del 2026
“El Señor te bendiga y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti y te extienda su amor; el Señor mueva su rostro hacia ti y te conceda la paz” (Num 6:24-26)
MI REFLEXION:
Hay situaciones que llegan a nuestra vida y parecen robarnos la tranquilidad, llenándonos de preocupación, miedo o incertidumbre. Pero aun en medio de las tormentas, podemos elegir dónde colocar nuestro corazón.
La verdadera paz no significa que no existan problemas; significa tener la certeza de que Dios está con nosotros en medio de ellos. Cuando nuestra fe está puesta en Él, aprendemos a soltar lo que no podemos controlar y a confiar en Aquel que sí puede sostenernos.
Que nuestra paz no dependa de lo que sucede afuera, sino de la fe que llevamos dentro. Porque cuando Dios habita en nuestro corazón, aun en medio de la tormenta, podemos encontrar calma.