Jueves 4 de septiembre del 2026
“Confía en el Señor y haz el bien, confía en él, y él actuará. Apártate del mal y haz el bien” (Salmo 36)
MI REFLEXION:
Este Salmo tiene un mensaje precioso: confiar no significa quedarse de brazos cruzados; significa hacer el bien, apartarnos de aquello que nos roba la paz y permitir que Dios se encargue de lo que nosotros no podemos controlar. A veces queremos entenderlo todo: por qué sucedió, por qué alguien nos falló, por qué una puerta se cerró o por qué aquello que tanto deseábamos todavía no llega. Y en medio de tantas preguntas, Dios nos dice: “Confía en mí”
Qué difícil puede ser confiar cuando no vemos respuestas. Cuando sentimos que otros avanzan y nosotros seguimos esperando. Cuando hacemos las cosas de corazón y no recibimos lo mismo a cambio. Pero confiar es precisamente eso: seguir haciendo lo que hay que hacer, aun cuando no vemos todavía el resultado. Es soltar la necesidad de controlar cada circunstancia y creer que Dios está trabajando también en aquello que nuestros ojos no alcanzan a ver.
El Salmo de hoy también nos invita a apartarnos del mal, de esas energias oscuras. Porque no todo merece nuestra atencion, nuestra respuesta ni nuestra paz. Hay batallas que no tenemos que pelear; hay personas negativas, de mala vibra que debemos dejar en manos de Dios; y hay situaciones que necesitan de nuestro silencio más que de nuestras palabras. Hoy pregúntate desde el corazón: ¿Estoy realmente confiando en Dios o solamente le estoy pidiendo que haga las cosas a mi manera? Recuerda que Dios permite las cosas en el momento justo. Tu solo confía.