Miercoles 3 de septiembre del 2026
“La lengua que brinda alivio es árbol de vida; la lengua perversa deprime el espíritu.” (Proverbios 15:4)
MI REFLEXION:
Hay personas que parecen sentir satisfacción siendo portadoras de información: saben algo y necesitan contarlo, compartirlo, divulgarlo… aunque no les corresponda hacerlo. Y hay quienes, peor aún, disfrutan escuchando y repitiendo chismes como si hablar de la vida ajena fuera entretenimiento. Conozco personas de este tipo que tu le preguntas: y como supiste o quien te lo dijo, y su respuesta irresponsable es: la información me llega, un pajarito me lo dijo. Porque esa respuesta es del chismoso irresponsable, de aquel que vive con un lleva y trae. Personas que se saben la vida de todo el mundo pero no resuelven nada, solo saber por el morbo.
Pero tener una información no nos da derecho a divulgarla. Hay cosas que se nos confían y que deben morir en nuestros labios. Porque la discreción también es una forma de respeto, de lealtad y de amor. Antes de hablar, preguntémonos: ¿Esto que voy a decir construye o destruye? ¿Ayuda o lastima? ¿Me corresponde contarlo? Nunca voy a olvidar alguien que conozco que se junto de repente con otra conocida y el saludo fue: ¿trajiste la lengua preparada? Yo me quede seca al escuchar esto. Yo en los grupos, comunidades paso por vivir en el limbo, porque mientras todo el mundo sabe el chisme, yo ni me entero….lo prefiero asi.
Recordemos que una palabra no puede recogerse una vez que sale de nuestra boca. Podemos convertir nuestra lengua en un árbol de vida, capaz de dar alivio, esperanza y paz… o en un arma que destruya la dignidad y la tranquilidad de alguien. No todo lo que sabemos necesita ser contado. A veces, la verdadera sabiduría consiste precisamente en saber callar, en ser prudente. Que Dios nos ampare de los chismosos!!!