NO TODO MERECE ROBARNOS LA PAZ

Jueves 13 de agosto del 2026

“No puedo controlar todo lo que sucede, pero sí puedo decidir qué permito que suceda dentro de mí.” (anonimo)

MI REFLEXION:

Hay momentos en que la vida nos pone frente a situaciones o eventos, personas, noticias o circunstancias que pueden alterar nuestro equilibrio emocional.  No siempre podemos cambiar lo que sucede, pero sí podemos decidir cómo respondemos.  Muchas veces dentro de nuestra debilidad humana, usamos muchos métodos para enfrentar esos momentos que nos roban la paz: por ejemplo, cuando no puedo dormir y siento temor o preocupación, yo elijo ORAR, hablar con Dios y pedirle paz y control sobre mis pensamientos.   Pido su compañía y protección en esos momentos.

¿Cuánto de nuestra paz estamos entregando a cosas que no podemos controlar?  ¿Por ejemplo, estas noticias dondequiera sobre amenazas de fuertes terremotos en cualquier momento?   Hablaríamos de aprender a detenernos antes de reaccionar, respirar, observar lo que sentimos y elegir una respuesta desde la serenidad y no desde el impulso.  Porque tener emociones no nos hace débiles; aprender a manejarlas nos hace más conscientes y fuertes.  Recordar que hay cosas que no dependen de nosotros.

Y aquí entraría algo muy bonito: la paz no significa que no existan problemas; significa que los problemas no tienen permiso para gobernar nuestra mente.  Que nada externo tenga más poder sobre tu paz que la paz que estás construyendo dentro de ti.    No se trata de dejar de sentir, se trata de aprender a sentir sin permitir que nuestras emociones decidan por nosotros.  Recordándote que proteger nuestra paz también es una forma de cuidarnos.   ¿Como lo hacemos?  Quizás no viendo o leyendo tantas noticias trágicas, o dejar de conversar tanto con otros de tantas tragedias.  Quizás al acostarnos de noche, no ver en el celular tantas cosas negativas, todo lo contrario, ver cosas positivas y alegres.

Cierro recordante, que cuando somos creyentes en un Dios de misericordia, confiamos y nos abandonamos a Él.    Hoy sigo clamando a mi Dios cobertura y protección para nuestra tierra bendecida la Republica Dominicana.

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