Miercoles 12 de agosto del 2026
“Hay amigos más unidos que un hermano.” (Proverbios 18:24)
MI REFLEXION:
Mira a tu alrededor y piensa por un momento: de todas las personas que conoces, ¿quiénes son realmente tus amigos? No quienes están solamente cuando todo marcha bien, cuando hay abundancia o cuando puedes ofrecerles algo; no son aquellos que solo están buscándote para la chercha, para las bebentinas como dicen, para las celebraciones. Los verdaderos amigos son aquellos que permanecen cuando llegan los momentos difíciles; quienes no te miden por tu situación económica, tu edad, tu preparación o tus maneras de ser. Porque cuando todo está bien, es fácil encontrar compañía, pero es en las dificultades es donde descubrimos quién permanece a nuestro lado de corazón.
Hoy te invito a hacer una lista de tus verdaderos amigos, no de tus conocidos. Y si al terminar encuentras, aunque sea uno, valóralo, agradécele y cuídalo, porque un amigo verdadero es un regalo que no se encuentra todos los días. No todo el que te dice “te quiero”, “hola” o comparte contigo es tu amigo. La amistad verdadera se demuestra con presencia, lealtad y amor, especialmente cuando más la necesitamos. Esas amistades de estar quedando bien contigo, échalos a un lado y enfócate en los que verdaderamente están ahí siempre, no importando las circunstancias.
Y quizás también debamos preguntarnos hoy: ¿soy yo un buen amigo para los demás? Porque para ofrecer una amistad verdadera primero debemos aprender a amarnos, respetarnos y valorarnos; cultivar un buen corazón, ser mejores seres humanos y actuar con lealtad, empatía y generosidad. Solo cuando aprendemos a ser buenos con nosotros mismos, podemos convertirnos en esos grandes amigos que otros también merecen encontrar en su camino.