LA VOLUNTAD DE DIOS

Martes 26 de mayo del 2026

“Porque yo sé los planes que tengo para ustedes —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza.” (Jeremías 29:11)

MI REFLEXION:

Confiar en la voluntad de Dios no significa rendirse, significa creer que aun en medio del dolor, Dios sigue teniendo el control.   Hay momentos en la vida donde el corazón se llena de preguntas.  Situaciones de salud, problemas familiares, dificultades económicas o pérdidas que nos hacen sentir frágiles y sin fuerzas.  Y es precisamente en esos momentos donde muchas veces escuchamos decir: “Me acojo a la voluntad de Dios.”

¿Pero qué significa realmente?  Acogerse a la voluntad de Dios es aceptar con Fe que hay cosas que el hombre no puede controlar, pero que Dios sí conoce perfectamente.  Es entender que aunque no comprendamos el proceso, Dios sigue obrando.  Es confiar en que Su amor y Sus planes van más allá de lo que nuestros ojos pueden ver.  No significa dejar de luchar, ni perder la esperanza.  Al contrario,  significa seguir orando, seguir creyendo, seguir tomando la mano de Dios aun cuando el camino se pone difícil.

Porque hay batallas que los médicos tratan, pero la última palabra siempre la tiene Dios.  Hay puertas que el hombre no puede abrir, pero Dios sí.  Hay dolores que nadie entiende, pero Dios sí los abraza.  Los designios de Dios son perfectos, aunque a veces no los comprendamos de inmediato.  Como dice el pueblo: “Dios da la llaga y también la medicina”  Él conoce nuestras lágrimas, nuestras cargas y también el momento exacto de nuestra sanación, de nuestro milagro o de nuestra paz.

Hoy, aunque estés viviendo un momento delicado, no pierdas la Fe.  Dios sigue contigo.  Sigue obrando en silencio.  Sigue levantando al cansado, fortaleciendo al débil y abrazando al que siente miedo, SIEMPRE ACOGIENDONOS A LA VOLUNTAD DE DIOS.

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