Viernes 31 de enero del 2020
Si tus labios profesan que Jesús es el Señor, y tu corazón cree que Dios lo resucitó de entre los muertos, te salvarás. Por la fe del corazón llegamos a la justificación, y por la profesión de los labios, a la salvación. Dice la Escritura: «Nadie que cree en él quedará defraudado.» (Ver Mateo 4: 18 en adelante)
MI REFLEXIÓN PERSONAL:
Dice una canción: Nadie que ha confiado en ti, ha quedado defraudado. Yo soy de ese montón de personas que le creo fielmente a mi Dios, entiendo que es El que tiene la última palabra en todo, entiendo que es Dios el dueño del principio y el fin. No creo en tanta gente que quiere estar pronosticando los desastres, las malas noticias, la mala vibra, propagar el terror.
Dios es bueno, es misericordioso, ese es el Dios que yo conozco. Un Dios que siempre me ha mostrado misericordia, he sabido conocer muy de cerca sobre su gran Amor por mí. Le sigo creyendo y nunca jamás me avergonzare de hablarle a otros de Cuan Grande es el Amor de Dios.
Hoy te invito a que dejes de estar siguiendo a tantos Dioses diferentes, a que te enfoques en ese que te dio la vida, ese que es el dueño del principio y el fin. Vamos a seguir confiando en su infinita misericordia, vamos a seguir pidiéndole con Fe lo que sale desde nuestro corazón, y esperemos en Él, porque todo aquel que ha confiado en El, ha quedado satisfecho y feliz.
Cierro con esa canción “Nadie que ha confiado en ti”