Miercoles 7 e febrero del 2018
«Y continuó: Lo que sale del hombre es lo que mancha al hombre; porque del corazón del hombre proceden los malos pensamientos, las fornicaciones, robos, homicidios, adulterios, avaricia, maldad, engaño, desenfreno, envidia, blasfemia, soberbia y estupidez” (Ver Marcos 7:20-23)
MI REFLEXIÓN PERSONAL:
En el día de hoy tenemos el Evangelio de Marcos capítulo 7, donde nos habla las tantas cosas que manchan la pureza del hombre: Maldad, engaños, adulterios desenfrenos, homicidios, entre otros. Vamos a enfocarnos en los engaños, por ejemplo. Cuando hablamos mentiras ya estamos siendo impuros, estamos engañando a un corazón bueno y noble quizás. Cuantos casos de adulterio estamos viviendo hoy en día, cuántos hombres y mujeres infieles, que no se conforman con lo que tienen a su lado, quieren más y más. HAY QUE ORAR MUCHO
Te pregunto: tú sabes lo que es Temor de Dios?, eso es un Don del Espíritu Santo. No es tenerle miedo a Dios, es tener el cuidado de no caer en lo que a Dios no le agrada. El engaño por ejemplo, es una de esas cosas, y eso duele y hace sufrir. Que duro es cuando en una relación de parejas existe la intriga, el misterio, la mentira. Siempre ocultando cosas, porque nos dejamos envolver. Que lastima escuchar personas que sufren callados con sus parejas porque le han descubierto infidelidades, le han descubierto relaciones paralelas. Nunca voy a entender como una persona puede jugar con dos corazones a la vez. Dice la palabra, no lo digo yo, que lo que hace impuro al hombre, sale de Él, como lo es: malos pensamientos, fornicaciones, robos, homicidios, adulterio, maldad, engaños, desenfrenos, entre otros.
En esta hermosa mañana pidamos al Señor por cada una de las personas que ahora mismo leen este mensaje, esas que podrían estar jugando con sentimientos; Señor en tu infinita misericordia perdona esos corazones confundidos, encadenados por la mentira. Que con una sola gotita de tu sangre bendita, laves sus vidas, sus mentes y sus corazones, los haga personas nuevas y que puedan dar Amor y no sufrimientos. HAY QUE ORAR MUCHO, Amen. No puedo dejar de compartir una canción al final, como esta “Renuévame”