Martes 6 de octubre del 2026
«Señor, tú me sondeas y me conoces; me conoces cuando me siento o me levanto, de lejos penetras mis pensamientos; distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares.» (Salmo 138)
MI REFLEXION:
Hay cosas que nos preocupan y nos quitan el sueño. Hay situaciones que no sabemos cómo resolver, decisiones que nos inquietan y deseos que guardamos muy dentro del corazón. Pero Dios lo sabe todo.
Él conoce nuestras preocupaciones, nuestras lágrimas, nuestros silencios y hasta aquello que no somos capaces de expresar con palabras. Conoce también lo que verdaderamente nos hace felices, lo que necesitamos y aquello que, aunque hoy no entendamos, puede ser parte de un propósito mayor. Por eso, entreguemos todo en Sus manos. Nuestros planes, preocupaciones, sueños y temores. Dejemos que Él coloque cada cosa en su lugar y permita que todo suceda conforme a Su voluntad y a Su Orden Divino.
Nosotros no tenemos que tener todas las respuestas. Solo necesitamos confiar, esperar y creer. Porque cuando ponemos nuestra vida en las manos de Dios, podemos descansar sabiendo que Él conoce el camino mucho mejor que nosotros.