Martes 8 de septiembre del 2026
Cercano está el Señor a los quebrantados de corazón, y salva a los contritos de espíritu.” (Salmo 34:18)
MI REFLEXION:
Hay días en los que no sabemos exactamente qué nos pasa, simplemente estamos sensibles, cualquier recuerdo nos toca el alma y las lágrimas aparecen con facilidad. Y está bien llorar, no siempre las lágrimas significan tristeza. A veces son la manera que encuentra el corazón de liberar aquello que llevamos demasiado tiempo guardando. No te juzgues por sentir demasiado, No te avergüences por llorar. Hay momentos en los que necesitamos detenernos, respirar profundo y permitirnos sentir.
Recuerda algo importante: este momento también pasará. No tienes que tener todas las respuestas hoy. No tienes que aparentar fortaleza cuando por dentro necesitas un abrazo, una palabra bonita o simplemente un poco de silencio. Descansa tu corazón. Y cuando sientas que ya no puedes más, recuerda que Dios conoce esas lágrimas que nadie más ve y entiende esos sentimientos que ni siquiera tú sabes explicar.
Llorar no te hace débil. A veces, llorar es la forma en que el alma comienza a sanar. Mañana puede ser diferente. Y mientras llega ese mañana, sé paciente contigo, háblate con amor y recuerda: No estás rota, estás atravesando un momento, y los momentos pasan.