Martes 21 de julio del 2026
«Todo lo que deseen que los demás hagan por ustedes, háganlo también por ellos.» (Mateo 7:12)
MI REFLEXION:
Hay una pregunta que puede transformar nuestra vida y nuestras relaciones: ¿estoy dando a los demás lo mismo que espero recibir? Todos deseamos respeto, comprensión, paciencia, amor y palabras que nos animen. Sin embargo, en medio del estrés, las preocupaciones o las heridas, a veces olvidamos ofrecer precisamente eso que tanto anhelamos.
La verdadera transformación comienza cuando dejamos de esperar que el mundo cambie primero y decidimos ser nosotros quienes demos el primer paso. Un gesto de bondad, una palabra de aliento, un acto de perdón o simplemente escuchar con atención pueden marcar la diferencia en la vida de alguien. Aunque estamos conscientes de que existen personas que no merecen que marquemos esa diferencia con ellos, porque nada los hace cambiar.
Lo que sembramos en los demás, tarde o temprano también florece en nuestro propio corazón. Por mi testimonio propio y como practica de vida, he elegido ser tal cual soy, dar desde mi corazón y no esperar que el otro haga lo mismo conmigo. Esto sale del corazón de cada quien. Lo cierto es, que cuando das Amor, Amor recibes. Cierro con esta frase: El mundo cambia cuando dejamos de esperar más de los demás y comenzamos a dar lo mejor de nosotros.