Jueves 9 de julio del 2026
“Que ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación.” (Efesios 4:29)
MI REFLEXION:
Vivimos tiempos donde se debate mucho sobre la libertad de expresión. Pero más allá de las leyes humanas, Dios nos recuerda que nuestras palabras tienen poder para construir o destruir, sanar o herir.
La Biblia dice en Santiago 3:6 que la lengua puede convertirse en un fuego que contamina la vida. Por eso, antes de hablar, preguntémonos: ¿Lo que voy a decir trae verdad, respeto y amor? Ser libres para expresarnos no significa usar la palabra para ofender, humillar o dañar, sino para sembrar paz, conciencia y esperanza.
Que de nuestra boca salgan palabras que edifiquen, porque una palabra sabia puede iluminar un corazón, mientras una palabra hiriente puede dejar una herida difícil de sanar.