LA FE QUE SE REFLEJA EN EL CORAZÓN

Miercoles 24 de junio del 2026

«Por sus frutos los conoceréis.» (Evangelio de Mateo)

MI REFLEXION:

Muchas veces en nuestro caminar de fe conocemos personas que hablan de Dios, que asisten a la iglesia, que oran, que leen la Biblia y que se presentan como creyentes, como mansos corderitos. Sin embargo, algunas de ellas viven llenas de críticas, resentimientos, amarguras, falta de perdón y poca empatía hacia los demás.   Y entonces surge una pregunta muy válida: ¿Es eso agradable a Dios?

La Palabra de Dios nos enseña que la fe verdadera produce frutos.   No basta con conocer las Escrituras o hablar de Dios; el verdadero desafío es permitir que Dios transforme nuestro corazón.  Todos somos imperfectos y estamos en proceso.   Ninguno de nosotros está libre de errores, heridas o luchas internas.  Muchas veces las personas que más critican son las que más heridas llevan por dentro.  Las que no perdonan suelen ser las que aún no han sanado.  Las que viven molestas con todo quizás están cargando dolores que nadie conoce, y esto hasta se les refleja en su salud fisica.

Por eso, más que juzgarlas, debemos mirarlas con compasión y entender que también necesitan del amor y la gracia de Dios.  ¿Qué debemos hacer con este tipo de personas?   Primero, no permitir que su actitud robe nuestra paz.   Segundo, dar ejemplo con nuestro comportamiento, respondiendo con amor donde hay dureza, con paciencia donde hay intolerancia y con comprensión donde hay juicio.  Tercero, orar por ellas.  Porque solo Dios puede transformar un corazón herido.

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