EL PADRE NUESTRO: UNA ORACIÓN QUE ABRAZA EL ALMA

Miercoles 18 de junio del 2026

«Ustedes oren así: Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre…» (Mateo 6, 9)

MI REFLEXION:

A veces creemos que para hablar con Dios necesitamos las palabras perfectas, conocer mucho de la Biblia o saber expresar grandes discursos. Sin embargo, Jesús nos enseñó que la oración nace del corazón y no de la apariencia.  Por eso nos regaló una oración sencilla y profunda que contiene todo lo que necesitamos: amor, confianza, gratitud, perdón, petición y entrega. Esa oración es el Padre Nuestro.  Hoy vivimos tiempos de muchas preocupaciones, prisas y desafíos. Por eso, más que repetir esta oración de memoria, te invito a detenerte unos minutos y meditar cada una de sus palabras.

Cuando decimos «Padre Nuestro», recordamos que no estamos solos. Cuando pedimos «hágase tu voluntad», confiamos en que Dios conoce el mejor camino para nuestra vida. Cuando decimos «danos hoy nuestro pan de cada día», reconocemos que cada bendición viene de Él. Y cuando pedimos perdón, también abrimos nuestro corazón para perdonar.

Hoy hagamos esta hermosa oración con fe, calma y amor, sintiendo cada palabra:  «Padre Nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.»   Que cada palabra sea una conversación sincera con nuestro Padre, que siempre escucha, acompaña y sostiene a sus hijos.   Porque cuando oramos con fe, el cielo se acerca a nuestro corazón.

Deja un comentario