Miercoles 29 de abril del 2026
“Cuando haces las paces con tu origen, dejas de sobrevivir, y comienzas a vivir plenamente.”
MI REFLEXION:
Hoy queremos reflexionar sobre Papa y Mama. Nuestros padres no solo son quienes nos dieron la vida, son el canal a través del cual la vida misma decidió manifestarse en nosotros. Son nuestra raíz más profunda, el origen invisible de muchas de nuestras luces, y también de nuestras sombras.
Mamá es el primer hogar. Es el latido que nos sostuvo antes de conocer el mundo, la energía que nos enseñó, desde el vientre, si la vida era un lugar seguro o incierto. En ella habita nuestra capacidad de recibir, de sentirnos merecedores, de abrazarnos con amor. Mientras que Papa por su parte, es la puerta hacia el mundo. Es quien, desde su presencia o ausencia, nos mostró cómo avanzar, cómo tomar nuestro lugar, cómo confiar en nuestra fuerza para caminar la vida. En él se siembra nuestra relación con la autoridad, la seguridad y el logro.
Y aunque muchas veces quisiéramos que todo hubiese sido perfecto, no lo fue. Porque ellos también vienen de sus propias historias, de sus propias heridas no sanadas. Por eso sanar con mamá y papá no es un acto hacia ellos… es un acto hacia ti. Es dejar de cargar expectativas, culpas o vacíos que no te corresponden. Es mirar con compasión lo que fue, aceptar lo que es, y elegir conscientemente lo que será. Sanar la relación con nuestros padres es reconciliarnos con la vida misma. Es decirle “sí” a nuestra historia, sin resistencia, y desde ahí, comenzar a escribir una nueva, más consciente, más libre, más amorosa. Honrar a mamá y papá, tal como fueron, no te ata, te libera.