Miercoles 22 de abril del 2026
“Y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará.” (Mateo 24:12)
MI REFLEXION:
Algo está pasando en el mundo, y no es solo afuera, también dentro de cada corazón. La violencia que vemos en las calles, en las palabras, en las reacciones impulsivas, muchas veces es el reflejo de almas cansadas, heridas, vacías, que no han sabido cómo canalizar su dolor. Vivimos en tiempos donde la prisa, la presión, la comparación y la falta de propósito han ido apagando la empatía. La gente anda cargada, irritada, a la defensiva, como si cualquier chispa fuera suficiente para encender un incendio. Y lo más triste es que hemos normalizado lo que nunca debió ser normal.
Pero en medio de este panorama, hay una verdad que no cambia: Dios sigue siendo nuestro refugio. Cuando el mundo se torna incierto, la oración se convierte en nuestro escudo. Orar cada mañana no es solo un acto religioso, es una necesidad espiritual. Es cubrirnos, es cubrir a los nuestros, es declarar que no caminamos solos.
Hoy más que nunca, necesitamos levantar oraciones por nosotros, por los nuestros, pidiendo siempre cobertura para todos. ¡¡¡Dios nos ampare!!!