Miercoles 4 de marzo del 2026
«Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien.» (Romanos 8:28)
MI REFLEXION:
Hay momentos que no entendemos lo que pasa, momentos que duelen, momentos que quisiéramos borrar de nuestra historia. La enfermedad de un ser amado, La partida inesperada, el fin de un trabajo, el rompimiento de un matrimonio, etc. Y en medio del escenario que fuese, nos preguntamos:
“Señor, ¿por qué?” Pero el tiempo —ese maestro silencioso— nos va mostrando que nada fue en vano. Que incluso en el dolor hubo formación, aprendizaje. Que en la pérdida hubo fortalecimiento.
Que en la despedida hubo preparación. Todo tiene un propósito en la vida, todo es perfecto.
Dios no permite pruebas para destruirnos, sino para transformarnos. Él ve el cuadro completo cuando nosotros apenas vemos una esquina. Lo que hoy parece ruptura, mañana será dirección. Lo que hoy parece pérdida, mañana será protección. Lo que hoy parece final, mañana será propósito.
Todo obra para bien, aunque ahora no lo comprendamos. Nuestra parte es confiar. Depositar nuestras cargas en Él. Descansar en Su soberanía. Porque cuando ponemos nuestra vida en Sus manos, el resultado siempre será perfecto… aunque el proceso duela.