Viernes 10 de octubre del 2025
Clama a mí, y yo te responderé (Jeremías 33:3)
MI REFLEXION:
Señor, en este momento me acerco a Ti con humildad, con el corazón abierto y el alma dispuesta.
Tú conoces cada rincón de mi cuerpo, cada pensamiento, cada emoción que guardo en silencio.
Nada te es oculto, Señor. Tú sabes de mis cansancios, mis dolores, mis temores… Por eso hoy te pido, con fe, con amor y con esperanza.
Pasa tu mano sanadora por todo mi ser, Señor. Por cada célula, cada órgano, cada parte de mi cuerpo que necesita alivio y restauración. Pasa tu mano por mi corazón, para curar las heridas que no se ven,
las tristezas que me pesan, los recuerdos que aún duelen. Sana, Señor, las enfermedades del cuerpo y también las del alma. Libérame de toda ansiedad, de toda tristeza que me robe la paz. Arranca de mí el miedo, el resentimiento y la duda, y lléname de tu luz, de tu amor y de tu fortaleza. Hazme sentir tu presencia como bálsamo sobre mis heridas, como consuelo en mi cansancio, como esperanza en mi dolor. Renueva mi espíritu, Señor, y enséñame a confiar en tus tiempos, a descansar en tu voluntad y a creer que tu poder sano todo lo que tocas.
Hoy me entrego a Ti, completamente, con la certeza de que tu amor es medicina, tu palabra es alivio y tu presencia es vida. Gracias, Señor, porque sé que mientras oro, Tú ya estás obrando. Amén.