Miercoles 27 de octubre del 2021
El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. (Vean carta del apóstol san Pablo a los Romanos 8)
MI REFLEXION:
Por definición El Espíritu Santo es una gracia divina que se revela para entrar en comunión con los creyentes con el fin de contactarse con Cristo Jesús o con Dios, en otras palabras, el Espíritu Santo es el que despierta la fe cristiana. Yo lo defino como una persona real, esa tercera persona de la trinidad “Padre, hijo y Espíritu Santo.
Los creyentes invocamos su presencia, llamamos su presencia sobre nosotros, pedimos que venga en nuestro auxilio en momentos de necesidad, de pruebas. Su presencia es como un consuelo, que al sentirlo en nosotros nos llenamos de Paz, tanta paz, que muchas veces hasta nos sentimos flotando y hasta descansamos en El, cayendo dormidos por un momento. Es hermoso sentir la presencia del Espíritu Santo en nosotros. Siempre viene en nuestro auxilio, en nuestra ayuda cuando nos sentimos débiles. Sabe lo que nos conviene y lo que no, y es quien nos conecta con el mismo Dios. Por eso en muchas ocasiones hemos dicho, que si tu solo no puedes, pide al Espíritu Santo que te asista, que te llene de Paz, de su Amor, de consuelo y te llene de fortaleza y de sabiduría.
Hoy, basados en esta reflexión de la carta de San Pablo a los Romanos sobre la presencia del Espíritu Santo, vamos a pedir su presencia, a solicitarle que interceda para que podamos sentir esa Paz, ese consuelo, que quizás necesitamos en este momento. Abre tu boca y pide Espíritu Santo, pide su presencia y te aseguro que vendrá sobre ti. No te asustes si sientes un escalofrió, una brisa suave, una corriente en tu cuerpo, etc. Ese es el mismo Espíritu Santo que llega a ti, y eso es una bendición, es hermoso.
Cierro con esta canción “Algo está cayendo aquí”