Miercoles 24 de febrero del 2021
“A Dios clamé estando en angustia, y Él me respondió” (Salmo 120:1)
MI REFLEXIÓN PERSONAL:
La misericordia del Señor no tiene límites, y espera que nos inclinemos a Él con un corazón contrito y humillado. Al Señor se le puede buscar en el gozo y en el dolor y en ambas Él escucha nuestro clamor.
Todos estamos llamados a ser débiles en medio de las tribulaciones, de las tormentas, en los momentos de aprieto, y en esas situaciones difíciles, es cuando clamamos a Dios, le pedimos su ayuda, su misericordia. En esos momentos difíciles es donde a veces no vemos salida, entonces pedimos auxilio, y Él nos asiste. La respuesta del Señor necesariamente no es lo que queremos, pero ten la seguridad que es lo que nos conviene.
Lo más hermoso de todo es, que Dios en su infinita misericordia, nos ama, nos escucha y responde a nuestro llamado. Es cierto que a veces sentimos que los sufrimientos, las grandes pruebas nos hacen crecer en la Fe, nos hacen ser más fuertes, y sobre todo nos ayudan a fortalecernos. Siempre he dicho, que no esperemos los momentos de angustias para buscar del Señor, para clamar a Él; hazlo ahora en tus momentos buenos, en esos momentos donde todas las cosas están en orden. Hay personas que solo piden misericordia cuando están mal al borde del abismo.
Dios siempre está ahí para ti, aunque tú te olvides de Él, nunca se olvida de ti. Te ama, te protege, te guía, te sostiene, te ampara, te fortalece, y sobre todo te perdona aunque hayas cometido la falta más grande.
Termino mi reflexión de hoy, con esta canción que me toca el corazón “Clame al Señor»