EL SANA LOS ENFERMOS, ECHA FUERA DEMONIOS

Miercoles 2 de septiembre 2020

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, entró en casa de Simón.  La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron que hiciera algo por ella. Él, de pie a su lado, increpó a la fiebre, y se le pasó; ella, levantándose en seguida, se puso a servirles. Al ponerse el sol, los que tenían enfermos con el mal que fuera se los llevaban; y él, poniendo las manos sobre cada uno, los iba curando.  (Lucas 4,38 en adelante)

MI REFLEXION:

Me encantan esos pasajes bíblicos que hablan de las múltiples curaciones que hacia Jesús mientras se paseaba por varios lugares.  Uno de ellos era en Cafarnaúm, lugar Santo y bendito donde tuvimos la oportunidad de estar y conocer.  Como se siente allí esa presencia bendita.

Dicen las escrituras, que la Gente se agrupaba cuando sabía que Jesús andaba cerca, llevaban sus enfermos graves, moribundos, y Jesús al ver la Fe de esta gente, con solo ordenar que se  curaran, los enfermos sanaban “En el nombre Poderoso de Jesús”   Algunos tocaban solamente el borde de su manto, y eso era suficiente.

Hoy, se hace preciso que tú y yo pongamos en FE, en las manos del Jesús cada caso de enfermedad que tengamos, sea nuestro o de algún ser querido.  Vamos con Fe a presentárselo al Señor, a decirle que si es su voluntad sane, restablezca, levante, libere, por el poder de sus Santas llagas.  Hoy supliquemos sanidad, en el nombre poderoso de Jesús, conforme a su voluntad.  Amen, amen, amen. Cierro con esta canción, la cual yo quiero que tu bailes, alabes con los brazos en altos, con gozo, con alegría y recibe la bendición que viene el Señor  “A si se alaba a Dios”

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