Martes 18 de agosto del 2020
«Entonces Jesús dijo a sus discípulos: En verdad les digo: el que es rico entrará muy difícilmente en el Reino de los Cielos. Les aseguro: es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de los cielos.» (Mateo 19: 23-24)
MI REFLEXIÓN PERSONAL:
Cualquiera de nosotros puede llegar a tener la oportunidad de estar bien parados a nivel económico hasta tal punto de considerarse rico. Pero esta riqueza no solo debe ser material, sino también una riqueza de espíritu, de buenos sentimientos y pensamientos.
Hoy en día son muchos los que viven de la apariencia, de estarse fijando en lo que el otro tiene y no tiene; a veces damos preferencia al que tiene una apariencia de más poder. Es cuestión de trabajar la humildad, de saber que todos somos iguales, con iguales oportunidades. No creernos a veces que somos los mejores.
En esto de la Fe, para Dios todos somos iguales, sin distinción: blancos, negros, bajitos, altos, con carros de lujos, y andando a pie tomando motos. Dejemos de estar pendientes de lo que el otro tiene, y preocúpese usted más bien por ser rico de espíritu. Al final dice la palabra “es más fácil para un camello pasar por el ojo de una aguja que para un rico entrar en el Reino de los cielos.» Ósea la humildad ante todo.
Señor te pedimos en este día que nos ayudes a ser más humildes cada día, dejar a un lado la arrogancia, la prepotencia. Termino con esta canción “Rey de la Humildad”