LO QUE SIEMBRES, COSECHARAS

Viernes 24 de julio del 2020

“Una vez salió un sembrador a sembrar. Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; vinieron las aves y se la comieron.  Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida por no tener hondura de tierra; pero cuando salió el sol se agostó y, por no tener raíz, se secó.  Otra parte cayó entre abrojos; crecieron los abrojos y la ahogaron, y no dio fruto.  Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto; unas produjeron treinta, otras sesenta, otras ciento.  Decía: Quien tenga oídos para oír, que oiga”  (Parábola del Sembrador, en Marcos 4, 1-20)

 

MI REFLEXIÓN PERSONAL:

Te has puesto a pensar que todo lo que tú dices, haces, como te comportas y piensas es lo que los demás ven de ti, es lo que tú proyectas?  Quizás negativismo, positivismo, una persona crítica, persona de Fe, motivador@, alegre, triste, etc.

Siempre me ha gustado mucho esta parábola, pues claramente nos dice que lo que nosotros sembramos eso mismo es lo que cosechamos en nuestras vidas.  Si tú sembraste o has sembrado en tu familia, en tus hijos por ejemplo violencia, negatividad, eso mismo serán tus hijos, y así mismo seguirá heredándose eso en los demás.   Si has sembrado Amor, Paz, de seguro serán todos equilibrados, cariñosos, pasivos.

En el aspecto de la Fe, de llevar y compartir la palabra, no perdamos la oportunidad de tirar granitos en todos los terrenos recorridos.  Hay que sembrar, hay que regar, y sé que algo se cosecha, crecen  como jardines de flores hermosas, basta con que abran sus corazones y permitan que la palabra de Dios se siembre en ellos.  Nunca nos cansemos de sembrar, de regar la semilla. Dios se encarga de labrar esos terrenos, de darle su toque con Agua de vida eterna, con los Ríos de agua Viva.  Salgamos a sembrar y que esa semilla germine en los terrenos fértiles, esos corazones habidos de Amor, de paz, de armonía.   Siempre les he dicho:  No se avergüencen de hablar de Jesús, de su Amor, de su Misericordia, siembren, rieguen y de seguro cosecharan.

Termino con esta linda canción, pidiendo que imaginemos que Dios manda esta lluvia conjuntamente con la presencia de su Santo Espíritu, para que con esa agua reguemos, toquemos esos corazones necesitados de tanto Amor.  “Dios manda lluvia”

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