Martes 21 de julio del 2020
Señor, pastorea a tu pueblo con el cayado, a las ovejas de tu heredad, a las que habitan apartadas en la maleza, en medio del Carmelo. ¿Qué Dios como tú, que perdonas el pecado y absuelves la culpa al resto de tu heredad? No mantendrá por siempre la ira, pues se complace en la misericordia. (Vayan y lean profecía de Miqueas 7,14-15.18-20)
MI REFLEXIÓN PERSONAL:
Que grande y misericordioso es nuestro Señor, que a pesar de que el hombre de hoy maneja su famoso libre albedrío como mejor le plazca, no importándole si lo que hace o dice es agradable a Dios o no, aun así el Señor perdona.
Justo ayer sostenía una interesante conversación con unas personas muy amadas, donde se ventilaba lo espiritual, el libre albedrío, el respeto por los puntos de vista sobre la creación, el mundo, etc. etc. Y lo más valioso de esa conversación fue, dejar el gran mensaje de que nuestro Dios es inmensamente bueno, rico en misericordia y perdón. Aun cuando nosotros creemos que andamos súper bien, que lo hacemos bien y las cosas no nos salen bien, nuestro Señor nunca se aparta de nosotros, siempre nos ama tal y como somos.
Dios conoce muy bien el corazón de cada uno de nosotros, sabe los que andan perdidos y les da rienda sueltas para que ellos mismos probablemente se extravíen, se pierdan en el camino y los deja que sean ellos mismos que sientan en un momento la necesidad de volver a su redil. Dios siempre estará ahí esperando aquellos que muchas veces le niegan. Les recuerdo que su misericordia es grande, no tiene limites.
Termino con esta linda canción “Ríos de Misericordia”