Viernes 7 de febrero del 2020
Bendito sea mi Dios y Salvador. Perfecto es el camino de Dios, acendrada es la promesa del Señor; él es escudo para los que a él se acogen. Viva el Señor, bendita sea mi Roca, sea ensalzado mi Dios y Salvador. (Ver Salmo 17)
MI REFLEXIÓN PERSONAL:
Como no alabar al Señor, si ha sido el que nos ha dado la vida, y el que permite que hoy respire, pueda pensar, leer, razonar y sentir. Acompáñame en esta alabanza…
Bendito y alabado seas mi Dios, mi Señor y Salvador, dueño de mi vida. Gracias Maestro por ser mi guía que siempre me acompaña en todos los momentos. Mi alma te alaba y te bendice porque en toda ocasión, me das muestra de tu gran Amor hacia mí y los míos, y de tu misericordia.
Qué bueno mi Dios tenerte como el centro de nuestras vidas, poder depositar en ti todas mis cargas y tu hacerlas más ligeras siempre, gracias Señor!!! Gracias Padre de bondad, porque siempre he sentido tu presencia gloriosa a mi lado, has sabido transformar mis lamentos en baile, has devuelto la alegría cuando se asoma la tristeza, me has dado seguridad y confianza, cuando el temor acecha. Como no he de alabarte y bendecir tu Santo nombre, si eres el Poderoso de Israel, ese que quita y pone a su voluntad, siempre para nuestro bien. Gracias mi Dios. Hoy tomo este momento para resaltar tu Señorío y decir a cuatro vientos que tu eres mi Señor y Salvador. Amen.
Cierro con esta canción bellísima, que muchos la hemos escuchado “Alabado seas mi Señor”