Lunes 17 de septiembre del 2018
Entonces Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo mi espíritu. Y habiendo dicho esto, expiró. (Lucas 23:46)
MI REFLEXIÓN PERSONAL:
En ese calvario que paso Jesús, su séptima palabra fue “Padre en tus manos encomiendo mi espíritu”. Sabiendo que ya moriría, aun así mantuvo su mirada y obediencia en el Padre, y se abandonó a Él, a su voluntad. Que muestra de valentía, que muestra de Amor entregarse en la Cruz para salvarnos.
Cuantas cosas no queremos nosotros que sucedan? Que algo se de, que logremos tal cosa, que algo cambie o se transforme? Que consigamos un buen trabajo, o que me vaya bien en tal cosa? Que se sane algún familiar nuestro o que el Señor me cure? Deseamos a lo mejor que Dios nos mande a alguien que acompañe nuestras vidas o a lo mejor que nos vaya bien en los estudios? En fin, queremos tantas cosas, sin embargo no aprendemos a entregárselas de corazón al Señor, a acogernos a su voluntad. No aprendemos a tener la paciencia de Job, esperar el momento de Dios.
Qué bueno es sentir latir nuestro corazón con esa Fe, esa Esperanza en saber y creer que verdaderamente mi Dios tiene mi vida, mis planes, mis inquietudes, mis sueños, mi presente, mi futuro, TODO ABSOLUTAMENTE TODO en sus manos. A Él las gracias, todo el honor y la Gloria por siempre, amen.
Cierro con este video, invitándote hoy a que tú también pongas todo en las manos de Dios, a que confíes, mantengas la Fe, esperes, y El hará. “Jesús yo confío en ti”