Miercoles 4 de abril del 2018
«Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran.» (Lucas 24:15.16)
MI REFLEXIÓN PERSONAL:
Cuantos de nosotros muchas veces nos sucede como a los Discípulos de Emaús, que vamos por la vida, abrumados de cosas, situaciones y no vemos a Jesús que siempre está ahí a nuestro lado, que no nos deja solos?
Sin embargo somos tan fáciles de estar pendientes de otras cosas a nuestro alrededor, muchas de ellas que nos limitan a abrir más nuestros ojos de la Fe y así poder visualizar a ese Jesús que anda Vivo y Resucitado en medio de nosotros. Que limita al ser humano de poder ver a Jesús? El pecado, la mentira, la falsedad, tener otros ídolos que nos quitan tiempo y estar entretenidos en las cosas del mundo las cuales no nos permiten vivir bajo la Gracia del Señor.
Hoy, en este día, pidamos al Señor que no se aparte de nosotros un segundo, que ilumine nuestros ojos de tal manera que podamos verlo siempre a nuestro lado, y que podamos reconocerlo, y al verlo y sentirlo, que arda nuestros corazones de gozo. Termino con esta linda canción, dedicada a mis hermanos de Emaús “Peregrino de Emaús”