Miercoles 24 de enero del 2018
«El que tenga ojos, que vea, el que tenga oídos, que oír” (Ver Mateo 13)
MI REFLEXIÓN PERSONAL:
Varias veces a lo largo del evangelio de este día, Jesús alude al uso (o no uso) que hacemos de nuestros oídos y ojos: «El que tenga ojos, que vea», «el que tenga oídos, que oiga».
Algunos dicen que Jesús utilizaba parábolas para que solamente unos pocos entendieran, cosa que está muy lejos de la realidad, de la intención de Jesús. Esta frase: «el que tenga oídos, que oiga», nos muestra que el mensaje de Jesús es para todos «los que tengan oídos». Y que es lo que sucede comúnmente? Que vemos y escuchamos lo que nos conviene, haciéndonos los sordos y ciegos.
Señores la palabra es muy clara, dice las cosas tal y como son y cómo deben ser, sin embargo nosotros los seres humanos en nuestro libre albedrío hacemos lo que nos da la gana, acorde a nuestros antojos, conveniencias, gustos, placeres, etc. El tema esta, que cuando hacemos todo lo que nos viene a la cabeza sin control, sin frenos, después cuando viene el momento difícil, de dificultades, clamamos a Dios y este resentido, tarda en responder. Y luego decimos que Dios no me escucha. Y tú lo escuchas cuando te habla?
La «palabra» es mucho más que un sonido y «escuchar» es mucho más que «poner el oído». Escuchar la palabra de Jesús quiere decir que nos dejamos transformar por su palabra, que crecemos con su palabra, que nos liberamos de nuestros temores y ataduras con su palabra, que buscamos la justicia con su palabra, que somos compasivos y misericordiosos con su palabra. La palabra es clara y precisa, solo es abrir los ojos, la mente y el corazón y entender lo que Dios nos quiere decir en cada cosa. Cierro con esta linda canción “Tu palabra”