Martes 24 de febrero del 2026
«Si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla, ora, me busca y abandona su mala conducta, yo lo escucharé desde el cielo, perdonaré su pecado y restauraré su tierra.» (2 Crónicas 7:14)
MI REFLEXION:
Estamos viviendo tiempos donde el dolor del mundo se siente más cerca que nunca. Vemos guerras, violencia, desamor y corazones endurecidos. Vemos hogares heridos, padres ausentes, hijos perdidos y almas que han olvidado el valor del amor, del respeto y de Dios. Pero en medio de tanta oscuridad, la oración sigue siendo una luz poderosa. Orar es sembrar esperanza donde parece no haberla. Es creer que Dios aún obra, que aún transforma corazones, que aún levanta lo que parece caído.
Hoy oremos por el mundo, pero también por nosotros, para no perder la fe, para no endurecer el corazón y para ser instrumentos de paz. Porque, aunque el mundo se estremezca, Dios sigue siendo nuestro refugio, y donde hay una oración sincera, siempre nace la esperanza.
Oremos por nuestro país la Republica Dominicana, por estos políticos que solo piensan en su bienestar y no en los de la mayoría. Señor, ilumínalos, y protégenos, ampáranos Señor!!!, amen.