Miercoles 28 de enero del 2026
“Escoge, pues, la vida, para que vivas tú y tu descendencia.” (Deuteronomio 30:19)
MI REFLEXION:
Hoy quiero invitarte a algo muy sencillo y a la vez muy transformador: elegir. Porque cada día, aun sin darnos cuenta, estamos eligiendo. Elegimos cómo reaccionar, cómo pensar, cómo amar, cómo tratarnos a nosotros mismos y a los demás. Elegir no siempre es fácil. A veces la vida nos pone en automático, nos llena de preocupaciones, responsabilidades, miedos y expectativas. Pero incluso en medio del caos, siempre hay algo que sí podemos elegir: nuestra actitud, nuestra conciencia y nuestro amor propio.
Cuando elijo soltar, elijo paz. Cuando elijo confiar, elijo descanso para mi alma. Cuando elijo amarme, estoy sembrando amor en todas mis relaciones. Elegirme no es egoísmo. Es respeto por la vida que Dios me regaló. Es entender que, para dar amor, primero debo tenerlo dentro. Que, para escuchar, primero debo estar en silencio conmigo. Que, para cuidar, primero debo cuidarme.
Hoy te invito a elegirte: Elegir comer con calma, sin prisas. Elegir una conversación sin pantallas. Elegir descanso sin culpas. Elegir movimiento para tu cuerpo. Elegir gratitud por lo que tienes. Elegir fe en lo que aún no ves. Nadie puede elegir por ti. Y en esa libertad de elegir, Dios te recuerda que eres valios@, dign@ y profundamente amad@.