Viernes 23 de enero del 2026
Misericordia, Dios mío, misericordia, que mi alma se refugia en ti; me refugio a la sombra de tus alas, mientras pasa la calamidad. (Salmo 56)
MI REFLEXION:
Hay familias atravesando tormentas silenciosas: matrimonios heridos por palabras que duelen, madres cansadas de luchar solas por la disciplina de sus hijos sin ver mejorías, hogares golpeados por enfermedades, crisis económicas y relaciones que parecen un vaivén entre el amor y el desgaste.
Son realidades que no siempre se ven, pero que pesan en el alma.
En medio de todo eso, el salmista clama: “Misericordia, Dios mío, misericordia, que mi alma se refugia en ti; me refugio a la sombra de tus alas, mientras pasa la calamidad.” (Salmo 56). Refugiarse en Dios no es huir de los problemas, es encontrar un lugar seguro mientras la tormenta pasa. Es saber que, aunque todo tiemble, hay un abrazo divino que no se rompe, un cuidado que no falla y una misericordia que renueva las fuerzas.
Yo no sé por cual situación tu puedes estar pasando o atravesando en este dia, cosas que quizás te desesperan, te desaniman, te quitan el sueño. Hoy, si te sientes cansad@, herid@ o sin respuestas, recuerda: no estás sol@ en la batalla. Bajo Sus alas hay descanso, dirección y esperanza. La calamidad no es eterna, pero Su amor sí.
Termino con esta hermosa canción “Bajo tus alas”