Martes 20 de enero del 2026
“Mi gracia es suficiente para ti, porque mi poder se perfecciona en la debilidad.” (2 Corintios 12:9)
MI REFLEXION:
Hay días en los que no queremos pensar, ni hablar, ni explicar nada. Días en los que el alma se siente cansada, aunque el cuerpo siga en pie. No siempre es tristeza, a veces es simplemente agotamiento emocional, de dar, de intentar, de ser fuertes todo el tiempo. En esos momentos solemos sentir culpa por no producir, por no orar como antes, por no escribir, por no tener palabras. Pero Dios no nos mide por lo que hacemos, sino por lo que somos… y también por lo que sentimos.
Aun cuando no tengamos ánimo, Él no se aleja. Aun cuando no sepamos qué decir, Él entiende el silencio. Aun cuando no tengamos fuerzas para levantar la mirada, Él ya está mirándonos. Descansar también es un acto de fe. Callar también puede ser oración. Y seguir, aunque sea despacio, ya es valentía.
Si hoy no puedes con todo, no pasa nada. Dios no te pide perfección, te pide verdad. Y a veces, la verdad es simplemente decir: “Señor, hoy no puedo… pero aquí estoy.”