Jueves 13 de noviembre del 2025
“La paciencia no es la capacidad de esperar, sino la habilidad de mantener una buena actitud mientras esperas.” (Joyce Meyer) “El que cree no se desespera.” (Isaías 28:16)
MI REFLEXION:
A veces queremos que todo fluya como lo planeamos: que las cosas salgan bien, rápido y sin tropiezos. Pero la vida, con su sabiduría, se encarga de recordarnos que no siempre el camino será recto ni todo saldrá a la primera. Ahí es donde entra en juego una palabra tan sencilla, pero tan difícil de practicar: PACIECIA. La paciencia no es simplemente “esperar”, sino cómo esperamos. Es mantener la calma cuando todo se atrasa, cuando los planes cambian, cuando las personas no responden como queremos. Es confiar en que, aunque no veamos resultados inmediatos, todo tiene su momento perfecto.
Ser paciente no significa rendirse ni conformarse, significa tener la madurez de entender que las cosas buenas toman tiempo, que lo que vale la pena no llega de prisa, y que cada demora también enseña algo. A veces, la impaciencia nos roba la paz. Queremos controlar cada paso, acelerar los procesos… pero al hacerlo, perdemos la oportunidad de disfrutar el aprendizaje que hay en el trayecto.
Hoy te invito a respirar, soltar un poco el control y confiar en los tiempos de Dios, en los tiempos de la vida. Todo lo que es para ti llegará, y cuando lo haga, entenderás por qué tenía que ser justo en ese momento y no antes.