EL REGALO ESCONDIDO DE CADA DIA

Jueves 6 de noviembre del 2025

No temas, porque Yo estoy contigo; no desmayes, porque Yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré.” (Isaias 41:10)

MI REFLEXION:

Cada día llega como un regalo envuelto con papel desconocido. A veces el paquete es ligero y nos sorprende con alegrías sencillas; otras veces pesa, trae silencios, desafíos o noticias que nos inquietan. Pero así es la vida: no podemos elegir el contenido, solo la actitud con la que lo abrimos.  He comprendido algo con el tiempo: cuando pongo el día en manos de Dios antes de vivirlo, su peso cambia. No porque desaparezcan los problemas, sino porque su presencia los vuelve más llevaderos. Él es ese apoyo silencioso que sostiene aun cuando nuestras fuerzas tambalean.

¿Cuántas noches hemos despertado pensando en lo que aún no ha pasado?
La salud de alguien que amamos, las cuentas por pagar, la incertidumbre del trabajo, la sensación de que no alcanza, de que no podemos más… Y la mente corre, inventa escenarios, repite miedos, multiplica cargas.  Sin embargo, he aprendido —y sigo aprendiendo— que el descanso verdadero no se encuentra en tenerlo todo resuelto, sino en confiarle a Dios aquello que supera mis manos. Cuando oro, cuando cierro los ojos y le entrego mi preocupación, es como si Él me dijera suavemente:   «Hija, no tienes que cargar esto sola.»

A veces queremos empujar puertas que no nos corresponden, acelerar tiempos que Dios aún no ha preparado. Olvidamos que su propósito siempre es más sabio que nuestro deseo. Él ve caminos que nuestros ojos no alcanzan.   Por eso hoy te digo, amigo(a), hermano(a):  Descansa. Suelta un poco. Respira profundo y pon en las manos de Dios eso que te roba la paz.   No hay carga demasiado pesada ni noche demasiado larga para Aquel que es luz eterna.

Cierro con esta linda canción “No temas”

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