Viernes 13 de diciembre del 2024
«Confía en el Señor con todo tu corazón y no te apoyes en tu propia prudencia; reconócelo en todos tus caminos, y Él allanará tus sendas.» (Proverbios 3:5-6)
MI REFLEXION:
¿Cuántas veces hemos intentado resolver nuestros problemas confiando solo en nuestra lógica o experiencia? A veces, creemos que podemos controlarlo todo, que nuestras decisiones y planes son infalibles, que lo que pensamos y planeamos es lo correcto y al final nos equivocamos por mucho. Este pasaje nos recuerda algo profundo: nuestra visión es limitada, pero la de Dios es infinita.
Confiar en el Señor con todo el corazón no significa renunciar a pensar o planificar, sino reconocer que hay una sabiduría más alta que guía nuestros pasos. Es aceptar que, aunque no siempre entendamos los «porqués» de la vida, Dios ve el cuadro completo. Él sabe qué es lo mejor para nosotros, incluso cuando nuestras circunstancias parecen confusas o difíciles. Reconocerlo en todos nuestros caminos implica invitar a Dios a ser parte activa de nuestras decisiones, nuestras luchas y nuestros sueños. Cuando dejamos de aferrarnos al control y permitimos que Dios sea quien guíe, nuestras sendas se hacen más claras. No porque se eliminen los obstáculos, sino porque caminamos con la certeza de que no estamos solos y de que todo tiene un propósito.
Hoy, te invito a reflexionar: ¿Qué área de tu vida necesitas entregar más a Dios? Como esta tu Fe? Puede ser una decisión que te preocupa tomar, un sueño que no sabes cómo alcanzar o un problema que te pesa. Dale a Dios ese espacio, confía en su sabiduría, y verás cómo las cosas comienzan a tomar un rumbo inesperado, pero perfecto. Déjate de estar tomando decisiones a priori, sin antes consultárselo a Dios. Recuerda que todo lo que Dios permite que ocurra en tu vida es con un propósito.
Cierro con esta canción “Dios conmigo esta”