Martes 14 de septiembre del 2021
¿Por qué de tu maldad te jactas tanto tú que te sientes fuerte en tu injusticia. Y meditas en crímenes todo el día? Una navaja afilada es tu lengua, hacedor de imposturas. Amas el mal más que el bien, prefieres la mentira a la verdad. Lengua embustera, que te gusta lanzar toda palabra que hace mal. Por eso Dios te aplastará, te va a tomar y echarte de tu tienda, te extirpará de la tierra de los vivos. (Salmo 52:3-7)
MI REFLEXION:
Esta parte del Salmo 52, está muy clara y no tenemos ni siquiera que reflexionar mucho, pues leyendo su contenido es suficiente y entendible. Pero vamos de todas maneras a comentar, a expresar lo que el mismo Espíritu Santo quiera a través de mí.
Haz escuchado tú, a lo mejor lo tienes tan cerca, quizás un familiar, un vecino, un compañero de trabajo o quizás tu pareja, o peor aún, tú mismo(a), que a veces se quiere disfrazar una acción con malas intenciones, y querer taparlo con una mentira? Es como que viven cada momento de la vida envueltos en una infamia, quizás a veces queriendo ocultar algo o tapar el Sol con un dedo: Por ejemplo, usted aparentar a su pareja que eres fiel, que no rompes un plato, que llegas a tu casa todos los días a una hora prudente y todo está bien. Sin embargo para nadie es una sorpresa, que sabemos que cuando se habla mentira, se hace sobre la cabeza de quien sea con tal de lograr lo que se quiere. O cuando se levanta una calumnia por alguien por solo hacer daño? De ese tipo de gente abunda mucho.
Conoces a alguien que se pasa todo el día fajado(a) trabajando, a veces en la calle y la pareja dice: es tan trabajador(a)!!! Que casi no tiene tiempo a nada. Y sabes qué? la mentira viene envuelta en que son capaces de hacer lo indebido en esas horas laborables, calladitos para aparentar tal fidelidad. Lo triste de todo esto es, que ante los ojos de Dios tal como lo dice en su palabra: tienen como «Una navaja afilada es tu lengua, hacedor de imposturas» Y sigue diciendo la palabra «Amas el mal más que el bien, prefieres la mentira a la verdad»
Todo esto está claro, es el mismo Señor que nos dice que debemos hablar la verdad, pues como siempre he dicho: Por la verdad murió Cristo Jesús. Pidamos mucho pero mucho Espíritu Santo, si es que solos no podemos manejar nuestra mente, nuestro corazón y nuestros actos. Pidamos que cada día hagamos un alto y pensemos antes de actuar, pidiendo al Señor su guía y su compañía para que nos sirva de juez en esos momentos. Amen.
Quiero cerrar hoy con una reflexión hablada, a veces mejor que una canción. “Señor ayúdame a decir la verdad”