Miercoles 14 de abril del 2021
“Entonces llegó un hombre llamado Jairo, que era un alto dignatario de la sinagoga; postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrara en su casa. Su única hija, que tenía unos doce años, estaba muriendo”. (Lucas 8:41-42)
MI REFLEXION:
Muchas veces por los afanes diarios que tenemos, no disponemos del tiempo suficiente para hablar con Jesús. Hacemos una oración que dura menos de 10 minutos, de prisa. Sin embargo cuando nos disponemos a escuchar un comentarista de noticias por ejemplo le prestamos toda la atención y hasta analizamos y comentamos, entonces, ¿cuál es la razón por la que no le estamos dando la atención que se merece al Señor? ¿Será que hemos desviado nuestra mirada de Él y estamos más preocupados en las cosas de éste mundo?
Casi siempre vamos a los pies de Jesús cuando nos sentimos apretados, confundidos, tristes, desesperados, con dudas, deprimidos, desorientados, etc. Y lo más hermoso de todo es, que Jesús siempre está ahí para recibirnos, escucharnos y consolarnos.
Yo soy de ese grupo que cada vez que puedo, no pierdo la gran oportunidad de ir a los pies de Jesús, a conversar con Él, a pedirle, a darle gracias, a estar a solas con El. Ahí, junto a El encuentro Paz. Te invito a que tu hagas lo mismo.
Cierro con esta linda canción “Me rindo a ti”