Viernes 16 de octubre del 2020
Esperanza mía y castillo mío; mi Dios, en quien confiaré. (Salmo 91:2)
REFLEXIÓN:
Señor, hay veces que nos sentimos que casi nos desplomamos, que casi desfallecemos, no por falta de fe sino por debilidad humana. Por eso señor, por esos momentos, te pedimos que nos perdones ante todo, que nos refuerces nuestra confianza en ti, en que tu todo lo puedes, en que cuando te tenemos a ti en nuestras vidas A NADA TENEMOS QUE TEMER, porque tú eres nuestro escudo, nuestra roca, nuestro sostén, nuestro amparo, nuestro protector.
Queremos que cada paso que demos en este vida sea un paso firme, confiados en ti, que estemos conscientes siempre de que tú eres ese Guardián que nunca duerme, ni reposa a nuestro lado, que no nos pierdes de vista ni un solo segundo. Te pedimos mi Jesús que siempre cubras con tu sangre nuestros hogares, nuestro caminar en las calles y dondequiera que vayamos, de igual forma a nuestros hijos, familiares y amigos, protégenos Señor!!!
Señor, gracias por estar en nuestras vidas, tú haces nuestras cargas más ligeras y cuando te tenemos a ti, podemos decir: «Si Dios está conmigo, quien contra mí?» y «Todo lo puedo en Cristo que me fortalece», amen, amen, amen!!! Esta canción ya sé que la hemos escuchado, pero es tan hermosa, toca mi corazón y siento que verdaderamente mi Señor me cuida y es mi verdadero protector. «Mi guardián no duerme», de la Hna. Glenda