Martes 19 de mayo del 2020
Pero el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, les enseñará todas las cosas y les hará recordar todo lo que les he dicho (Juan 14:26). Que el Dios de la esperanza los llene de toda alegría y paz a ustedes que creen en él, para que rebosen de esperanza por el poder del Espíritu Santo. (Romanos 15:13)
MI REFLEXIÓN PERSONAL:
En este nuevo día una vez más, quiero poner en las manos del Santo Espíritu de Dios toda mi vida, mis inquietudes, mis emociones, mis dudas. El Espíritu Santo es esa tercera persona de la Santísima Trinidad, donde el mismo Jesús nos dijo, que nos dejaría a su Santo Espíritu para consolarnos. Dijo: No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros. Cuando Jesús estuvo en la tierra, les hizo una promesa a sus discípulos, válida para todos los creyentes, y es que no estarían solos; no estaríamos huérfanos. Jesús se fue al cielo, pero mora en el corazón de cada creyente.
Ven Espíritu Santo consolador en este momento, paséate por todo este lugar, necesito sentir tu presencia en medio de mí. Ven a calmar mis inquietudes, ven a llevarte mis miedos. Ven Santo Espíritu de Dios y lléname de ti, de tu presencia gloriosa, manifiesta tu presencia en mi como tú quieras: con frío, con calor, una corriente, un estado de alivio, lléname de tu Paz y de tu Amor, Oh Santo Espíritu de Dios, presencia Divina!!! ven sobre mi.
Ven Espíritu Santo y sana lo que esté enfermo, levanta lo que este caído, donde haya tristeza da alegría, donde haya dudas devuelve la confianza y la seguridad. Ven Espíritu Santo consolador, acompáñame en este momento, en este lugar. Ven Espíritu Santo!!! Gracias Espiritu de Dios por llegar a mi, gracias, gracias. Bendito y Alabado seas por siempre!!!, Gloria y alabanzas a ti.
Cierro con esta linda canción “Sopla fuerte”