Miercoles 4 de marzo del 2020
Un corazón quebrantado y humillado, tú, Dios mío, no lo desprecias (Salmo 50)
MI REFLEXIÓN PERSONAL:
Todo aquel que se humilla ante el Señor, esto quiere decir que entrega sus cargas a Él, que deja que El actué, que se abandona al Señor, y se reconoce débil ante El, dejándole todo el Poder, eso es humillarse. Y ese que se humilla ante Dios nunca es despreciado, siempre el Señor lo escucha.
Hay quienes piensan que el Señor no le escucha. Deben ver cómo anda tu FE ante el Señor, si realmente confías en su gran poder y misericordia. A veces decimos que creemos y somos unos desconfiados. Por eso el Señor enaltece, reconoce y destaca a todo aquel que se humilla, que lo deja actuar conforme a su voluntad.
Señor, hoy venimos ante ti con un corazón contrito y humillado, a pedirte Misericordia de lo alto, protección y amparo. Queremos que tu escuches nuestras suplicas, y nos acogemos a tu Santa voluntad. Amen.
Termino con esta canción “Buscare Señor tu voluntad”