Miercoles 4 de diciembre del 2019
El Señor es mi pastor, nada me falta: en verdes praderas me hace recostar; me conduce hacia fuentes tranquilas y repara mis fuerzas. (Salmo 23)
MI REFLEXIÓN PERSONAL:
Casi todos nosotros hemos escuchado este Salmo, sobre todo en momentos de escasez, convencidos y llenos de Fe, de que el Señor no nos abandona en momentos de crisis. Por la Fe debemos vivir. Ahí está el pasaje bíblico de Jesús en el Mar de Galilea, cuando se aparta al Monte a realizar curaciones, milagros, y los pescadores preocupados por aquel gentío que no tenían que comer. Y es ahí donde Jesús hace el milagro de la multiplicación de los Panes y los Peces, demostrando una vez más su gran poder.
Yo no sé cuál es tu preocupación hoy: Escasez en tu hogar, tu familia, la falta de un trabajo. Problemas en tu matrimonio, en tu relación de parejas, a lo mejor con tus hijos, con algún compañero de trabajo, con algún vecino. Quizás preocupación por alguna enfermedad. En fin, un agobio que delante del Señor no es nada significante, pues Jesús tiene todo el poder para transformar, liberar, sanar. Entrégale todo a El, abandónate en El, déjalo actuar.
Te invito a que entregues todo al Señor, pídele con Fe. Cierro con esta bella canción del Salmo 23 “El Señor es mi Pastor”