Viernes 9 de noviembre del 2018
Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, poderoso defensor en el peligro. Por eso no tememos aunque tiemble la tierra, y los montes se desplomen en el mar. (Ver Salmo 45)
MI REFLEXIÓN PERSONAL:
Cuando caminamos con Cristo Jesús en nuestros corazones, cuando depositamos todas nuestras vidas a El y confiamos en sus providencias, vivimos más tranquilos, seguros, confiados, sin temor a lo que venga. Nos sentimos siempre capaces de poder confrontar cualquier dificultad, por ejemplo económica que muchas veces agobian. Soy de las que siempre he pensado que Dios provee mis necesidades, Dios me suple lo que yo necesito, porque El conoce mis necesidades.
Cuando me he sentido en aflicción, recurro a mi Señor, de rodillas ante El en ese Santísimo Sacramento del Altar. Ahí converso con Él, le presento mis inquietudes, me desahogo, y lloro si es necesario. De ahí salgo con una fuerza renovada, con una paz que no puede describirse. Si ando en la calle no temo porque sé que mi Dios va conmigo y me protege de toda acechanza del enemigo. Camino confiada y segura porque voy con el Todopoderoso a mi lado.
Cierro con esta canción que muchos nos sabemos “Dios está aquí”