Lunes 1 de octubre del 2018
Entonces Job se levantó, se rasgó el manto, se rapó la cabeza, se echó por tierra y dijo: «Desnudo salí del vientre de mi madre, y desnudo volveré a él. El Señor me lo dio, el Señor me lo quitó, bendito sea el nombre del Señor. A pesar de todo, Job no protestó contra Dios. (Lee completo JOB 1:6-22) bellísimo pasaje.
MI REFLEXIÓN PERSONAL:
A sinceridad, cuantos de nosotros cuando les pasa algo no agradable, algo malo, por ejemplo un robo, un asalto, un accidente donde se desbarata el vehículo quizás nuevo, o se mancha un vestido acabado de comprar, o te botan de tu trabajo, o sencillamente te deja o te abandona tu pareja, y aun pasándole algo de estas cosas, mantienen su vista enfocada a Dios, y en vez de desesperarse claman al Señor y dicen: Bendito sea Dios!!!, Gloria a Dios!!!, El Señor me lo dio, el Señor me lo quito? Difícil verdad?
Muchas veces el Señor permite que pasemos por momentos aparentemente difíciles, fuertes, y uno en su creencia dice, que está probando nuestra Fe. Yo diría que no es probándonos, sino que nosotros mismos reflexionemos cómo andamos en la Fe, si flaqueamos por cualquier cosita. Saber que cuando Dios quita algo del camino es porque nos está librando de algo peor. Miren ese pasaje de Job, cuantas cosas unas detrás de otras pasaban y aun así mantuvo su mirada fija puesta en el Señor.
Conozco el caso de una queridísima amiga que el esposo la dejo, y hoy en día el Señor le ha ido revelando sutilmente, que ese hombre no era el que más le convenía, y le ha ido regalando paz, alivio y la paciencia de Job para aguantar, para aliviar su carga, y poco a poco irse reponiendo, y finalmente alzar el vuelo como las Águilas. Cuando en esta vida aprendemos a depositar toda nuestra confianza en el Señor, a saber que todo sucede con un propósito perfecto de parte de Él, entonces viviremos más tranquilos, confiados y felices. Amen?
Termino con esta hermosa canción “Un corazón siempre fiel”