Viernes 1 de junio del 2018
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad así en la Tierra como en el cielo. Danos hoy El pan nuestro de cada día; y perdona nuestras ofensas, así como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; y no nos dejes caer en la tentación, mas líbranos del mal. Amen (Jesús de Nazaret)
MI REFLEXIÓN PERSONAL:
De seguro algunos que al ver el inicio de mi reflexión, es decir el Padre Nuestro y no una cita bíblica, quizás tuvieron la intención de cerrar el mensaje o no leerlo por completo. Muchos dirán: Esa oración me la se de memoria, ni la voy a leer. Precisamente es lo que hoy vengo a decirte con mis palabras.
Casi todos nos sabemos la oración del Padre Nuestro, y no nos damos cuenta que al rezarlo estamos tocando varios aspectos en la oración: Exaltamos al Señor, lo alabamos y reconocemos su Señorío. Demostramos obediencia reconociendo su voluntad. Pedimos favores y a la vez perdón por nuestras faltas cometidas, esperando en su misericordia. Pedimos protección y liberación de las acechanzas del enemigo para no caer en sus garras. El Padre Nuestro es la oración más completa que el mismo Jesús nos enseñó. De manera que de ahora en adelante, cuando te dispongas a rezar el Padre Nuestro, hazlo sintiendo cada palabra que salga de tu boca, desde tu corazón al Señor. Te aseguro que veras en tu vida grandes bendiciones y respuestas!!!
Te lo regalo, una versión hermosísima “Padre Nuestro”