HOMBRE Y MUJER

Miercoles 16 de mayo de 2018

Esposas, sométanse a sus esposos, como conviene en el Señor. Esposos, amen a sus esposas y no sean duros con ellas.  (Colosenses 3:18-19)

 

MI REFLEXIÓN PERSONAL:

En los últimos tiempos estamos viendo innumerables casos de divorcios, de maltratos a la mujer, maltratos a los hijos.   Es un tiempo de tanta violencia en la familia que definitivamente esto es muestra de que verdaderamente no están dando prioridad a Dios en sus vidas.   Cuantos gritos de auxilio por parte de mujeres que son vilmente maltratadas por la bestialidad de un hombre, a veces no solo físicamente sino psicológicamente, creando pensamientos irreales en sus mentes debiles.

Este es un tema muy complicado pues no todos pensamos iguales, sin embargo la palabra lo dice muy claro, no es cuestión de interpretaciones personales, ni de hacer lo que nos dé la gana, es cuestión de que la propia palabra de Dios lo dice:  “Los esposos deben amar  a sus esposas, respetarlas,  cuidarlas, velar por ellas, tratarlas como un pétalo de rosas por su delicadeza y fragilidad”  “Esposas, sométanse a sus maridos, sean respetuosas, no provoquen, no vean hombres ajenos, no desbaraten matrimonios, sean fieles como lo dice el Señor”   Parejas, matrimonios, novios, RESPETENSE UNOS A OTROS.   Dios mío!!! cuanta infidelidad en el mundo, cuantos engaños, cuanta falta de conocimiento de la palabra de Dios, dando paso al mundo, a la maldad, al maligno.   Oh Dios!!! Ten piedad y misericordia de las familias, de las relaciones matrimoniales, toca esos corazones confundidos y perdidos, que no saben lo que es el verdadero amor.  Esos hombres que no saben valorar a una mujer, y mujeres que no valoran el varón que tienen al lado.

Hoy, he tocado una reflexión difícil de aceptar, pero alentadora para muchas personas que hoy se sienten maltratadas, agobiadas, temerosas.   Decirles que Dios no les deja sol@s ni un segundo, que no caminan sol@s.   Dios está ahí como fiel guardián, no duerme ni descansa un segundo.   Mantén la calma y aférrate a Dios, que es el único que dará las fuerzas, la sabiduría, y la certeza de lo que hay que hacer.   Amen.    Termino con esta hermosa canción “Mi guardián no duerme ni reposa”

 

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