Viernes 20 de abril del 2018
Al Señor esperé pacientemente, y Él se inclinó a mí y oyó mi clamor. (Salmo 40:1)
MI REFLEXION PERSONAL:
Cuando estamos tristes, abatidos, desesperados, confundidos, con dudas, es cuando más debemos recurrir al Señor, ir a sus pies, abandonarnos en El. Ahí nos desahogamos, le pedimos, le contamos, lloramos, nos desahogamos, le reclamamos si es el caso, en fin, es un momento a sus pies. El que es bueno y grande en misericordia, no se hace esperar. Es cuestión de ser pacientes y confiar ciegamente en el Señor.
Hoy te dejo el Salmo 40:1, que nos invita a tener Fe, paciencia y esperar en el Señor, sea cual sea tu situación. Quiero cerrar mis palabras de hoy con esta canción de mi hermano Robert Blas “Paño de lágrimas”