Martes 20 de marzo del 2018
Señor, escucha mi oración, que mi grito llegue hasta ti (ver Salmo 101)
MI REFLEXIÓN PERSONAL:
Todos aquellos que estamos en este bello caminar con el Señor, nos sentimos tan protegidos, tan amparados, guiados, y a la vez seguros, y firmes en la Fe, sabiendo que Dios no se hace de la vista gorda de nuestras suplicas.
Hoy tu grito de auxilio puede ser diferente, quizás: Señor sáname de esta enfermedad, Señor libérame de este yugo malvado en el cual se encuentra mi país Venezuela, Señor suple mis necesidades en esta etapa de escasez financiera por la falta de trabajo, Señor te ruego me liberes del miedo o temores a la soledad, Señor cubre con tu sangre bendita a mis hij@s, protégelos del mal, Señor no me abandones un solo segundo, acompáñame en todo momento no me dejes sol@, Señor no me dejes caer en tentaciones y líbranos del mal. En fin, son tantas las formas de gritar, suplicarle al Señor pidiendo su clemencia. Dios que es bueno no desoye nuestras peticiones.
Hoy, en este nuevo día, vamos con Fe a depositar en las manos del Señor todos nuestros deseos, nuestras situaciones, nuestros pensamientos, nuestras inquietudes, todo aquello que deseamos que sea realidad, siempre conforme a la voluntad de Dios. Confiemos, tengamos paciencia y esperemos en El. Amen.
Termino con esta linda canción “Esperar en ti”